NOVIEMBRE 2.017.- EL PAPA VISITA MYANMAR

NOVIEMBRE 2.017.- EL PAPA VISITA MYANMAR.-

Primer viaje de un pontífice a la nación asiática

El Papa se reúne en Myanmar con el jefe del ejército, acusado de reprimir a los rohinyas

Fue tras arribar al país budista, en tensión por la feroz persecución de esa minoría musulmana. Francisco verá mañana a la cuestionada Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi

El Papa se reúne en Myanmar con el jefe del ejército, acusado de reprimir a los rohinyas

 

Apenas llegó hoy a Rangún, la ex capital birmana, el Papa se sumergió en una difícil mediación para poner fin a la represión de 700 mil miembros de la minoría musulmana rohinya del oeste de Myanmar, la ex Birmania, que huyeron a Bangladesh tras una feroz represión militar con cientos de muertos y el apoyo de los budistas, que representan el 90% de la población de 50 millones de habitantes. En el país los católicos son solo 650 mil. Se anunció que Francisco dedicaría la jornada inaugural al descanso, pero a las 18 hora local (9,30 horas menos en Argentina) el Papa recibió al comandante en jefe de la Defensa, general Ming Aung Hlaing, acompañado por otros cuatro líderes militares.

El portavoz del Papa, Greg Burke, dijo que había sido “una visita de cortesía” con intercambio de regalos y que el encuentro duró 15 minutos, pero en realidad Francisco dio comienzo a una verdadera mediación, poniendo de relieve “la gran responsabilidad de las autoridades del país en este momento de transición”.

Fueron dos los cambios de programa. Al llegar a Rangún, el Papa debía abordar otro avión y viajar a la nueva capital, Naypidó, para encontrar a la líder política del país, la ministra de Asuntos Exteriores San Suu Kyi, y al presidente de la República. Se informó que se había decidido que su primera actividad pública pasara a mañana.

En realidad, esta postergación está íntimamente relacionada con el diálogo que el Papa emprendió con el hombre fuerte de los militares, el general Ming Aung Hlaing, considerado el autor de la feroz represión a la minoría musulmana de los rohinyas, que reside en el oeste del país. Desde fines de agosto, la acción de los militares causó cientos de muertos, devastó los pueblos y los campos cultivados, exterminó a miles de animales y obligó a 700 mil rohinyas a emigrar al vecino Bangladesh.

El Papa se reúne en Myanmar con el jefe del ejército, acusado de reprimir a los rohinyas

La comitiva del papa circula por las calles de Rangún./ EFE

El general Hlaing y los líderes budistas consideran que esta minoría musulmana es en realidad “extranjera”, de origen bengalés y no los reconocen como birmanos. El jueves pasado, la ex Birmania y Bangladesh, musulmana en un 90% y con 160 millones de habitantes (hay menos de 700 mil católicos), acordaron buscar un acercamiento para permitir el fin de la represión y la repatriación de los rohinyas a sus tierras de origen en el oeste de Myanmar. Pero es muy difícil que los refugiados, que viven en condiciones pésimas en los campos bengaleses, quieran regresar tras la “limpieza étnica” que denunció la ONU, acusando a los militares.

El primer cardenal birmano Charles Maung Bo estuvo la semana pasada con Jorge Bergoglio para pedirle que aceptara un encuentro con el general Hlaing y otros jefes militares. También le insistió en que durante sus cuatro días de estadía en la ex Birmania no mencionara a los rohinyas por su nombre, sino que los evocara como una minoría musulmana del oeste del país. Pero Bergoglio ya los nombró y los llamó “hermanos” cuando condenó desde el Vaticano la represión militar hace unos meses.

Estos acontecimientos han convertido a la visita en una gira apostólica de características totalmente originales en los 21 viajes que ha realizado el Papa argentino durante sus casi cinco años de pontificado, que se cumplirán en marzo.

Resulta iluminante una entrevista difundida ayer por Alberto Masegosa de la agencia española de noticias EFE con el coordinador del Centro Islámico birmano, Aye Lwin, quien pidió públicamente la intercesión del Papa en favor de la minoría musulmana rohinya. Lwin destacó la importancia del encuentro de Jorge Bergoglio con el líder militar, general Hlaing. Dijo que era prácticamente imposible lograr en un corto plazo la repatriación porque ambos países deben acordar términos de un regreso en condiciones aceptables para los aterrorizados refugiados.

El Papa se reúne en Myanmar con el jefe del ejército, acusado de reprimir a los rohinyas

El Papa saluda a los fieles a su llegada a Rangún. / EFE

“El Santo Padre puede acelerar el acercamiento entre las partes”, dijo Lwin a EFE. “Estamos en un proceso de transición política que no ha terminado aún y la represión a los rohinyas fue una maniobra del Ejército para poner en aprietos a San Suu Kyi, cuya victoria en las elecciones de 2015 puso fin a medio siglo de dictadura”, agregó Lwin. La premio Nobel de la Paz, que fue prisionera de los militares durante años, se ha desprestigiado por su silencio frente a la represión del Ejército contra la minoría musulmana. “Los militares saben que San Suu Kyi no puede defender en público a un grupo islámico porque la gente se le echaría encima”, afirmó Aye Lwinm. Los budistas, que forman el 90% de la población se han radicalizado en lo religioso y étnico, en apoyo de los militares.

Mañana, segunda jornada de su visita, el Papa se verá en la nueva capital con San Suu Kyi, rival de los militares, que fue votada en masa por los musulmanes en las elecciones de 2015, desatando todo tipo de acusaciones del extremismo budista. El Papa se verá con los líderes budistas el miércoles y en los últimos tres días de su gira apostólica viajará a Bangladesh donde a

 

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